En distintas zonas de Zaragoza se están registrando retrasos de varios meses en la entrega de viviendas de obra nueva debido a que no se completa a tiempo la instalación de los puntos de suministro eléctrico (CUPS), un requisito necesario para obtener la licencia de ocupación. Aunque las obras están terminadas, la vivienda no puede entregarse hasta que cuente con este punto de luz, ya que forma parte de los criterios que determinan si un inmueble es habitable. Esta tesitura afecta a promociones en zonas como Arcosur, Avenida Cataluña o Vadorrey, donde los promotores señalan que la conexión eléctrica se ha convertido en una de las fases más sensibles del proceso.
La situación se ha visto afectada por una aplicación más estricta de normativas como el Código Técnico de la Edificación (CTE) y el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), entre otras. Esto ha modificado el procedimiento habitual: antes, el CUPS solía gestionarse una vez entregadas las llaves. Ahora, la conexión eléctrica debe estar completada antes de la entrega. Este cambio implica una mayor coordinación previa entre promotores y distribuidoras para poder finalizar el proceso.
Estos retrasos resultan especialmente significativos en un momento marcado por la limitada disponibilidad de vivienda. A las demoras habituales en licencias y trámites urbanísticos se suma este requisito final, que puede causar incertidumbre y afectar a la planificación de los compradores y prolongar alquileres o soluciones temporales. Para los promotores, también supone costes adicionales y el riesgo de mantener edificios terminados vacíos.
En este contexto, es recomendable que quienes van a recibir una vivienda nueva soliciten información actualizada sobre el estado de los trámites, especialmente la fase de conexión eléctrica, y revisen que los contratos indiquen con claridad los plazos previstos.
Una vez que la vivienda cuenta con el punto de luz instalado, llega el momento de elegir la compañía con la que contratar el suministro eléctrico.
Para tomar una decisión informada, conviene tener en cuenta:
- Analizar tu consumo y tus hábitos personales
Revisar facturas anteriores ayuda a saber si se utiliza más energía durante el día, la noche o de forma constante, lo que permite optar entre una tarifa con discriminación horaria o una tarifa de precio estable. También es útil consultar la etiqueta energética de los electrodomésticos para conocer su consumo estimado. - Elegir entre mercado libre o regulado
- Mercado libre: precios y condiciones establecidos por cada compañía, a veces con descuentos o servicios adicionales.
- Mercado regulado (PVPC): precio variable cada hora según el mercado mayorista, más volátil pero potencialmente más económico en ciertos momentos.
- Utilizar comparadores oficiales e independientes
El Comparador de Ofertas de Energía de la CNMC es una herramienta fiable y actualizada. También pueden consultarse plataformas como OCU o Rastreator. - Comparar el precio del kWh y la potencia contratada
Son los dos elementos que más influyen en la factura. El contador digital muestra el pico máximo de potencia alcanzado recientemente, lo que ayuda a determinar qué potencia contratar sin pagar de más. - Revisar la permanencia y los servicios adicionales
Algunas tarifas incluyen compromisos de permanencia o servicios que quizá no necesitas. Es fundamental leer bien las condiciones antes de firmar.
Con toda esta información, es posible elegir la opción que mejor se adapte a las necesidades de cada hogar. Además, siempre se puede ajustar la tarifa o realizar cambios para reducir la factura.


